Vivo en el túmulto
el hallazgo persuadido
el sentido del frío.
Vivo en los detalles
esos que se diferencian
de los robustos que me atormentan
los que con frecuencia vivimos
y olvidamos en el tiempo.
Vivo y me hallo en la tormenta
esas prolongadas e interminables
de solo pensarte con la ilusión que se avecina.
Vivir para calmar con un abrazo
la necesidad de tenerte a mi lado
me place morir y vivir por ti.
Vivo por él, aunque sea injusto
no por suplicas o llantos
pues es mi querer extraño.
Vivo porque me alientas
tu hedor me alimenta mi alma
el misterio que abruma
y no surrura a mis espaldas.
Vivo queriendo y sin querer
de que vuelvas a mi otra vez
vivo en la espera que asoma su vejez.
Vivo por él sin saber que morí
y sin saber que él no me ve
vivo otra vez para morir y quedar sin él.